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Guía para contratar
«Agencia de IA» se ha convertido en una etiqueta que vale para casi todo, y eso es un problema cuando estás a punto de pagarle a una. Debajo de ese nombre conviven negocios que no se parecen en nada: unos automatizan procesos, otros venden consultoría y otros —como nosotros— entregan trabajo de marketing terminado. Esta guía te ayuda a distinguirlos, a saber qué exigirles y a no pagar de más.
Cuando analizamos las agencias de IA más visibles en Google España, encontramos que casi todas encajan en uno de estos tres moldes. Ninguno es mejor que otro en abstracto: depende de qué problema tengas.
Conectan la IA a tu operativa: responder WhatsApp solo, clasificar correos, generar presupuestos automáticos, montar un asistente telefónico. Su cliente típico ya tiene volumen —muchas conversaciones, muchos pedidos— y pierde dinero cada vez que algo se queda sin responder. Suelen trabajar por proyecto: te instalan el sistema, te lo dejan andando y cobran por la instalación o por mantenimiento.
Te encaja si tu cuello de botella es operativo: te llegan más mensajes de los que puedes atender. No te encaja si tu problema es que no te llega nadie — automatizar el silencio sigue siendo silencio.
Diagnostican, diseñan la estrategia y a veces implantan. Piensan en sistemas más que en piezas: cómo debería usar la IA tu empresa entera. Trabajan con empresas medianas o grandes, por proyecto, y con precios acordes: en el mercado internacional hemos visto tickets de entrada de 2.500 dólares solo por la fase de diagnóstico, y suscripciones de consultoría por encima de los 4.000 dólares al mes.
Te encaja si tienes equipo propio que ejecutará lo que la consultora diseñe. No te encaja si lo que necesitas es que alguien haga el trabajo, no que te explique cómo hacerlo.
La tercera familia usa la IA para producir el trabajo de marketing en sí: el análisis de tu competencia con datos reales, las publicaciones del mes ya escritas, las piezas de diseño con tu marca, la campaña montada. No te dan un consejo ni un sistema: te dan el entregable. Es nuestro molde, y existe por una razón concreta: hay miles de negocios sin equipo de marketing a los que un consejo, por bueno que sea, no les resuelve el jueves.
Te encaja si eres autónomo o pyme sin equipo de marketing y lo que te falta son horas y oficio, no intención. No te encaja si buscas que alguien gestione tu operativa interna o necesitas consultoría de transformación.
Da igual el tipo: hay cinco cosas que separan una agencia de IA seria de una que vive de la palabra «inteligencia». Son fáciles de comprobar antes de pagar.
Los precios reales se mueven en tres bandas, según el molde:
| Modelo | Rango habitual | Qué incluye |
|---|---|---|
| Automatización por proyecto | Desde unos cientos de euros hasta varios miles, según integraciones | Instalación del sistema (chatbot, flujos, integraciones) y a veces mantenimiento mensual |
| Consultoría | Miles por proyecto; hemos medido entradas de 2.500 $ solo por el diagnóstico | Estrategia, diseño de sistemas, acompañamiento; la ejecución suele ir aparte |
| Suscripción de entregables | Desde 29,90 €/mes (el nuestro; IVA aparte) | Trabajo terminado cada mes: análisis, contenido, diseño, campañas — sin permanencia |
Nuestra carta sobre la mesa: Sukora es del tercer tipo. Seis especialistas con IA que investigan tu mercado con datos vivos y te entregan el trabajo hecho —un PDF, un panel o las piezas listas para publicar— desde 29,90 € al mes, sin permanencia y con los precios publicados. El primer análisis de competencia es gratis y sin tarjeta: así juzgas con un entregable de verdad, no con esta guía.
Si no tienes equipo, la pregunta correcta es otra: ¿puede darte lo que hoy no tienes? Para un autónomo o una pyme sin nadie de marketing, una agencia de entregables cubre el hueco completo por menos de lo que cuesta una comida fuera al mes. Si ya tienes equipo, la IA le quita lo mecánico y le deja el criterio — sustituirlo del todo es venderte humo.
Aplica la lista de arriba en frío: ¿publica precios?, ¿enseña un entregable real?, ¿trae datos medidos o adjetivos?, ¿tiene casos con cifras?, ¿puedes irte sin llamar a nadie? Tres «no» de cinco es tu respuesta.
Para tareas sueltas, úsalo — de verdad. La diferencia aparece cuando necesitas el trabajo terminado y con datos: un chat te devuelve texto que aún tienes que verificar, montar y diseñar; una agencia de entregables te devuelve la pieza hecha, medida sobre tu mercado real y con tu marca puesta. Es la diferencia entre que te presten una sartén y que te sirvan el plato.